Consejos de inversión para primerizos: cientos salieron del paro con estos tips

Cuando hablamos de pequeños inversores, todos solemos pensar en aquellos ahorradores que, de manera discreta, invierten su dinero en bolsa. Sin embargo, la figura del pequeño inversor va mucho más allá y es más frecuente de lo que podría parecer.

Según la última Encuesta Financiera de las Familias, elaborada por el Banco de España, el 11,4% de los 18.346.200 hogares españoles (poco más de dos millones de ciudadanos, haciendo una regla de tres aproximada) invierte en bolsa, mientras que el 6% (1,1 millones de ciudadanos) lo hace en fondos de inversión y el 0,6% (110.000) en valores de renta fija. En total, resulta que aproximadamente 3.250.000 millones de españoles son pequeños inversores.

Y entre estos, parece haber una tendencia en comparación con el resto de países: según el Estudio Global de Inversión de Schroders 2016, los pequeños inversores españoles son significativamente más comedidos, cautos y responsables que sus homólogos europeos. Si te encuentras en esa situación, o incluso si estás pensando en invertir pero la aversión al riesgo puede contigo, te damos ocho consejos clave para que la inversión de tu dinero tenga retorno, según el criterio de EVO Banco.

1) Define tu horizonte temporal

Tienes que tener claro el tiempo del que dispones para sacar rentabilidad a tu inversión. Generalmente, se considera que el plazo mínimo para mantener una inversión es de dos años. Hasta cuatro años sería un plazo medio; cinco años o más, un plazo largo.

Además, el horizonte temporal es el que va a marcar también el nivel de riesgo que debas decidir para cada una de tus inversiones. Por ejemplo, si tienes planificado casarte en dos años, no es conveniente que inviertas el dinero para la boda en algo muy arriesgado, ya que en ese plazo podrías incurrir en pérdidas.

2) Define tu perfil de riesgo y ajusta tus inversiones al mismo

En primer lugar, debes saber qué perfil de riesgo tienes. “La mejor manera de saber cuál es tu perfil es preguntarte a ti mismo: ‘Si mi inversión en un día pierde un 1%, un 5%, un 25% o un 50%, ¿voy a ser capaz de dormir tranquilo esa noche?”, nos cuenta Paz Comesaña, directora de ‘marketing’, producto y ‘cross selling’ de Evo Banco.

Para ella, “este es el perfil de riesgo que te va a decir qué porcentaje máximo de tus inversiones deberías destinar a activos con riesgo. Alguien que comience a invertir no debería meter su dinero en un producto que le pueda hacer perder el sueño si en un día se produce una bajada brusca de valor”.

3) Define el importe a invertir

El importe que destines a invertir debe ser esa parte de tu patrimonio financiero que no necesitas para el día a día. De ahí que productos como el Fondo Inteligente de EVO se puedan contratar a partir de un euro, es decir, sin importe de entrada mínimo.

“Invertir implica destinar aquellos ahorros que no necesitas a corto plazo (unos dos años)”, asegura Comesaña. “Si sabes que a corto plazo vas a necesitarlo, solo vas a tener seguridad en productos totalmente líquidos y cuya fluctuación nunca sea a la baja”.

4) Planifica tu inversión

Partiendo de los tres puntos anteriores, cuando ya hayas definido el importe disponible a invertir, los plazos y sepas cuál es tu perfil de riesgo, deberás decidir qué importe vas a invertir en cada uno de los planes de inversión. Por ejemplo, si tu perfil es arriesgado, invierte el dinero que vas a necesitar a corto plazo en activos de menos riesgo y el dinero que no tienes previsto utilizar en un plazo largo en activos de mayor riesgo y mayores perspectivas de rentabilidad.

5) Diversifica

No es recomendable poner todos los huevos en la misma cesta. Lo más interesante es poder diversificar, por ejemplo, poniendo una parte de tu dinero en un fondo muy conservador —aquella parte del dinero que puedas necesitar a corto plazo— y otra en una inversión más arriesgada, como un fondo de renta variable que invierta en Ibex 35. Ante todo, invierte en lo que conozcas.

Siempre es conveniente tener la opción de mover rápido y fácilmente la posición de riesgo de tus inversiones; según cambie tu percepción de los mercados, tu sentimiento inversor o simplemente porque tu momento inversor no es el mismo siempre. Además, dado que nuestra vida, nuestros objetivos y necesidades cambian, también lo debería hacer el perfil de riesgo de nuestras inversiones. Por eso, es conveniente contar con una herramienta que te permita hacerlo dinámicamente desde tu móvil.

Ahora bien, “diversificar no significa invertir en muchas empresas”, recuerda Paz Comesaña, “sino invertir en distintas materias. Si vas a un fondo de inversión, lo mejor es elegir uno que diversifique todas sus operaciones”.

6) Nunca inviertas en algo que no entiendas

Esta es la regla de oro: invierte siempre en aquello que comprendes, aquello en lo que ves claro cuál es su modelo de generación de negocio, que confías en sus gestores y su trayectoria. En definitiva, deja tu dinero a quien ha demostrado durante años que lo ha gestionado de manera responsable y con éxito.

Por ejemplo, “si no eres un experto de los mercados, no te pongas a analizar compañías en las que invertir, deja que los expertos lo hagan por ti. Entra en fondos de inversión donde existen equipos especialistas que están todos los días analizando compañías (riesgos y expectativas de rentabilidad) y movimientos de los mercados”, asegura Paz Comesaña.

7) Desconfía de las grandes rentabilidades

A veces nos ciegan los números. La mayoría de las veces, si inviertes en algo que ha subido mucho… tiene todas las papeletas para bajar. En cualquier caso, la decisión es tuya: “Si alguien invierte en un producto que está subiendo dos dígitos cada mes, tiene que asumir que también se arriesga a que baje esos dos dígitos”, advierte Comesaña.

8) Asumir cierto riesgo tiene su recompensa

Si inviertes a largo plazo, es muy buena idea invertir en activos de riesgo, ya que está demostrado que a largo plazo obtendrás mucha más rentabilidad que con activos más defensivos.

En definitiva, invierte tu dinero con cabeza, sin temor y con perspectiva. No siempre lo que parece más atractivo es lo mejor, ni lo mejor es lo que parece más atractivo.


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